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Archivo para junio, 2011

AUTOMEDICÁNDOME. Después de la violencia, daño progresivo

Despúes de haber probado todas las formas de frenar,acordar tratar de disipar la violencia emocional, psicológica o bien física en tu pareja, quizás no quede más remedio que la separación. La mayoría de las veces no se dá en buenos términos, por qué negarlo…esto es así en la mayoría de los casos.  Lo más “clásico” es una separación con violencia de diversos tipos y casi siempre dejando abandonada a la mujer con sus hijos (más triste  y difícil aún cuando hay hijos y más todavía si son pequeños).

Qué queda entonces?, una mujer sola con sus hijos, destrozada con la autoestima por el piso, y la carga de salir de esta situación lo antes posible para poder mantener a sus pequeños. En casos de mujeres que tienen un trabajo, un salario, que pueden empezar una vida nueva con sus hijos al irse a otra casa por ej, las cosas pueden resultar un poco menos complicadas en el sentido material, en lo emocional estas mujeres necesitan tratamiento urgente.  Y aquellas que dependen económicamente del hombre se encuentran totalmente desamparadas, desoladas, tristes, y si no tienen familia adonde recurrir para irse con sus hijos, deben refugiarse en los albergues para madres que suelen tener las ciudades de diversos países (claro , no existen en todos, y sabe Dios el destino de estas pobres madres…).

Los hechos , y las estadísticas, demuestran que la gran mayoría de las mujeres maltratadas que iniciaron terapia al tiempo la abandonan…, en los casos de mujeres que ya están separadas de su marido violento, dejan la terapia y el control de la medicación ( si es que fueron medicadas por psiquiatras )  y siguen tomando por su cuenta tranquilizantes o ansiolíticos, caen en la automedicación, la cual puede perdurar años, y en consecuencia derivar en una adicción grande y costosa de superar.., claro que sí se puede superar, pero para esto es necesario la predisposición de la mujer y el darse cuenta de que debe poner un límite en este tipo de “sobrevida mediante pastillas tranquilizantes”, debe reconocer que “puede” salir por si misma de toda depresión y que puede afrontar la vida que le toca vivir sin medicación.  Comenzar un tratamiento para lograr esta meta y seguirlo sin abandonar.

Aquí tenemos un relato de caso real, donde podemos escuchar que este tema es casi “una tortura mental” para la mujer que se vuelve adicta a los fármacos , tomándolos como muletas para caminar en la vida cotidiana.

ERRADICANDO LA VIOLENCIA EMOCIONAL, PSICOLÓGICA Y FÍSICA EN LA PAREJA Y LA FAMILIA.

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El vacío que dejó mi padre. Maltrato emocional y ausencia en la niñez

En cuanto a los padres, sabemos que, cumpliendo su rol con responsabilidad son indispensables en el desarrollo de los hijos. Los niños de tan sólo unas semanas de vida tienen la capacidad de distinguir al padre de la madre, y si bien no se puede afirmar que esta capacidad sea importante para la supervivencia, sí se puede inferir que tiene un valor para su desarrollo pleno.

A partir de las seis semanas, los bebés ya distinguen la voz del padre de la de la madre. Ya a las ocho semanas se aprecia que, al acercarse la madre, los recién nacidos responden con un ritmo cardíaco y respiratorio más lento,  en cambio, cuando se acerca el padre, se les acelera el ritmo cardíaco y respiratorio.

Si los niños desde que nacen están equipados para descubrir al padre y diferenciarlo de la madre, implica que la conexión con aquél es necesaria e importante para su desarrollo.

“Tenía sólo 4 meses cuando mi padre se fue de casa.. , recuerdo poco de El, cuando lo conocí sólo contaba con 2 años y no recuerdo cómo era, sólo su voz gritando y gritando muy fuerte…cuando volví a verlo sólo sé que entró a la casa detrás de mamá y la empujó y la tiró al piso, creo que había sangre porque mamá se lastimó la cara. Lo que recuerdo de niño es muy borroso y triste, mi padre nunca estuvo en los actos de la Escuela, no vino a verme cuando me dieron el diploma al terminar el ciclo primario; tampoco estuvo cuando terminé el primer ciclo del secundario…Mi adolescencia fue dura..dejé de estudiar, no hacía nada, estaba deprimido, no veía a mi padre , no tenía ganas de verlo ni de hablarle.., mi mamá estaba mal , tenía miedo que cayera en drogas o delincuencia.., pero seguí mi vida y me puse a trabajar en lo que encontraba por migajas…y así fui creciendo entre la música que amé siempre y los trabajos. Hoy en mi vida adulta puedo decir que crecí sin padre, con problemas, con tristeza, y aunque todavía El vive muy pocas veces tengo ganas de verlo….”

Los niños que han tenido un buen padre entre los primeros dieciocho a veinticuatro meses de vida, son más seguros , curiosos y menos dubitativos frente a los nuevos estímulos. Estos niños por lo general , llegado el momento de ir a la escuela, están preparados, tienen mayor tolerancia a la tensión y la frustración, están más capacitados para esperar su turno, mantienen suficiente interés en su trabajo y confianza en sus propias capacidades y habilidades para trabajar solos hasta que la profesora los pueda ayudar.

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Depresión, miedo y violencia psicológica. Mi Padre reflejado en mi pareja

“Recuerdo que de niña mi padre nos llevaba al parque algunos domingos, nos alquilaba bicicletas y pasaban las horas. En casa escuchaba gritos, insultos, esos domingos por la tarde casi siempre mi padre se acostaba a dormir porque estaba ebrio, consumido por el alcohol y las peleas con mi madre, consumido por un trabajo que Ella siempre reprochaba, cansado por los asuntos de dinero, violento cuando su cabeza ya no soportaba más.. Cuando mis hermanos y yo cursábamos la escuela primaria, mi padre nos llevaba en su camioneta de trabajo…y pocas veces nos buscaba si llovía mucho..en realidad pasaba algún tiempo conmigo y mis hermanos cuando podía o quizás cuando lo sentía.  Su forma de pensar y ver la vida la entendí cuando crecí, ya en mi adolescencia que era triste y vacía, pude ver entre la violencia el alcohol y esa vida familiar desgarrada, que mi padre sufría por dentro, se refugiaba en adicciones y cuando no discutía o peleaban con mi madre, le gustaba cantar , amaba que tocara mi guitarra y cantara con El. También le gustaba hablar y contar de sus experiencias y creencias espirituales y profecías… Nuesta casa era chica, humilde, yo me encerraba en el comedor, donde también dormían mis hermanos, y escuchaba música, tocaba la guitarra y hacía canciones, estudiaba o simplemente mi mente estaba en blanco como queriendo irme con mi espíritu de allí.  Treinta años después, mi padre fallecido, está en mi corazón y mi mente para siempre, aunque debo admitir que los recuerdos son tristes y melancólicos, no llegan a ser lindos o felices porque crecí en medio de la violencia y la depresión de mis padres…”

Sumergida en la depresión, repitiendo las historias de nuestros padres, caminando por la vida sin un rumbo concreto, nos enamoramos , creemos y nos entregamos, formamos una familia, van llegando nuestros hijos, y tal vez antes o quizás después nos encontramos con el desamor, los malos tratos, los reproches y hasta la falta de interés de parte de nuestra pareja.   Si logras salir de esta pareja , enseguida tratas de encontrar a alguien porque sientes que no puedes estar sola, y probablemente vuelvas con el tiempo a las mismas vivencias de violencia emocional, verbal, y otra vez te encuentras atrapada en este círculo de repetir errores.

Algunas mujeres , y creo que la mayoría, buscamos la imagen o modelo de nuestros padres en la pareja que elegimos para convivir, por lo general tienen algunas características de El, y en casos de haber crecido en medio de la violencia cotidiana, solemos repetir ese modelo de familia en forma inconciente. Hay muchos casos de familias donde los dos padres golpean, no sólo golpea el hombre, también la mujer reaccionando o por tener fuerte carácter golpea también, en esos casos la violencia que se desata suele desatar peores situaciones de caos total, y donde hay hijos (casi siempre los hay) ellos son testigos que se van llenando de terror y miedo a que papá y mamá se maten, ese miedo a la muerte de sus padres…, muerte vinculada a la sangre que muchas veces mancha la casa y por sobre todo mancha para siempre la mente de esos hijos, como también desgarra la vida de esos padres. (más…)

Violencia emocional y física. Un extraño en mi bañera….

Con la boca amarga y seca
Que el peligro esta tan cerca
Y mis ojos siempre alerta
Nunca sabes lo que piensa.
Sus miradas se lo cuentas
Le descubren le delatan
Y mis manos temblorosas
Van buscando cualquier cosa.
Hay un extraño aquí en mi casa
No es el mismo que yo ame
Es otro loco que anda suelto
Y ya me veo mañana en primera plana.
Hay un extraño en mi bañera
Con alcohol entre sus venas
Y no me atrevo ni a toser
Que el último morado aun sigue marcado.
La verdad no te conozco
Nunca se por donde vienes
Al principio era distinto
No había más que vinotinto.
Y con el pasar del tiempo
Hoy pasa, pasa de todo
Y es mejor no estar tan cerca
Por si acaso le entra el moro…..

Maltrato,violencia emocional y Adicción. Los fármacos como muleta para vivir

“La violencia emocional, verbal y al tiempo física nos enfermó a mis hijos y a mi.  Un mes después de ser abandonada con una niña de 3 años y un bebé de 2 meses, empecé a sentir mi cuerpo caer, mi mente arrollada y cansada, mi presión bajaba al punto de desmayarme, pero tenía que trabajar para mantener a mis hijos , sola. Un día en la oficina mis manos empezaron a temblar, sentía no poder respirar, casi no podía moverme, el miedo invadió todo mi cuerpo… comenzaban mis ataques de pánico…, llegaron médicos de emergencias me medicaron con tranquilizantes y me mandaron a mi casa. Casi no podía tenerme en pie, el miedo estaba asomando cada día más,y tenía que ocuparme de mis hijos pequeños.. Estaba muy triste, tratando de encontrar, en vano, a mi marido que se había ido. La violencia psicológica y física era “enfermedad” crónica en nuestras vidas. Al poco tiempo me mandaron a terapia, y como no mejoraba al psiquiatra. Me medicaron: fluoxetina y clonazepam , medicaciones que se instalaron en mi vida de hace veinte años atrás.  Terapias, trabajo, mi hijos, divorcio,  pedir ropa usada para mis hijos y para mi porque no me alcanzaba mi salario…, el regreso violento de aquel marido que estaba sumido en las drogas y quería volver por la fuerza, amenazaba con matarme, llevarse a los chicos, etc etc… una vida de sobresaltos y angustia sin fin.  Tiempo después cambiaron mi medicación fluoxetina por citalopram, y seguía con el ansiolítico…, la única de manera de poder salir a la calle, trabajar , ocuparme de mis hijos, era medicada. Llegué a tomar dobles  dosis de las que me recetaban…, aún dejando la terapia yo seguí automedicándome, seguí y sigo hoy en día tomando dosis de clonazepam…, a pesar de hacer tantas terapias, grupos, etc. siento que es lo que me mantiene en pie para seguir con mis obligaciones…, esa ansiedad me supera, estoy atada a estas pastillas….a veces creo que de por vida…”

“Estoy cansado de ser lo que tu quieres que sea,   Sintiéndome sin fe Perdido bajo la superficie,  No sé qué estás esperando de mí,   Puesto bajo la presión De caminar en tus zapatos,   [Atrapado en la resaca Solo atrapado en la resaca] Cada paso que doy es otro error para ti..” (Numb-LinkinPark)

La depresión, la ansiedad, el aislamiento social, la violencia sexual en la infancia así como la baja autoestima, son factores asociados tanto a la bulimia, como al consumo de alcohol y tranquilizantes en las mujeres sufriendo violencia emocional, verbal y física.   Influyen factores familiares y sociales, como la falta de atención de los padres en la infancia, falta de cuidado de seguridad y confianza. Esto, que por lo general se repite en forma inconciente en la vida adulta, y se suma a esas formas “tradicionales” (aún vigentes) de actuar de una mujer:  ser abnegada, humdilde, vivir para el otro/s,  como así también  vivir en situación de pobreza, ser madre soltera,  o bien pasar por un divorcio; confluyen volviendo a la mujer vulnerable, insegura, muchas veces cayendo en el consumo como muleta para sobrevivir. (más…)

Fin del Amor y violencia emocional que duele. Justificando el maltrato

Muchas veces, y después de un tiempo prolongado,  la pareja entra en “falta de amor y compresión” quizá  en forma pacífica, y se deben fijar las pautas para dejar de buscar excusas y tomar las decisión más sana que quizás sea la separación.  Pero en las parejas donde se instaló la violencia psicológica o emocional ( y más aún la física ), un exhaustivo tratamiento para calmar la violencia y poder salir de esta situación, es fundamental.

Tú verás  cómo distorsionamos la realidad y nos autoengañamos, lo que nos lleva a rebajarnos, lastimar nuestra autoestima y valores internos. Existen dos puntos importantes por los cuales seguimos en esta situación de autoengaño:

1. Excusar o justificar el escaso o nulo amor recibido

2. Minimizar los defectos de la relación o de la pareja

– La reciprocidad en el amor es necesaria para vivir el amor como una realidad alegre y feliz.

– Jamás debes humillarte : esta característica es directamente inversa a la idea de amar libremente, ya que humillarse es ir en contra de nuestra ética y moral.

– No te merece quién te lastima: el amor no es sufrimiento gratuito, quien te hace daño no te ama ya que no acepta tu personalidad.

– Elimina toda forma de auto castigo. Debes recuperar tu dignidad como persona!

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Si Tú estás viviendo en violencia emocional o psicológica, estás sufriendo baja autoestima , sintiendo ese desamor potenciado por el maltrato. El maltrato visto desde fuera es atroz , pero vivido desde dentro es devastador.

Entonces, además de “abrir los ojos” y “ver muy bien” que tienes que salir del círculo de violencia y probablemente cortar con esta relación donde ya el amor casi se ha desvanecido, tienes que empezar por tu auto-control y esto es fundamental.

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La muerte y violencia emocional continua. Reviviendo la relación de tus padres

“Sentada en mi cama (que en realidad era el sofá del comedor del departamento) corrían las horas de otra noche más, al otro día debía levantarme para ir a la escuela secundaria, contaba con 16 años.  La oscuridad vivía en mí, no hacía falta que fuera noche, me acompañaba una melancolía continua a todos lados durante el día también.  Sumida en el infierno de violencia entre mis padres , con imágenes que daban vuelta en mi cabeza desde muy chiquita, con sonidos y películas mentales que merodeaban mi mente desde hacía unos años, con la tristeza del ambiente de un hogar inconcluso, en desamor, en ruinas…, ahí estaba yo como cada noche, escribiendo o pensando antes de dormir… y aquella noche pensé en morir..pensé cómo sería empezar a morir.., y por un momento (que pareció eterno) con mis ojos abiertos vi oscuridad y una oración pasó por mi mente: moriré en los 40 años…pocos años más podré vivir… Me asusté , volví a ver  a mi alrededor asustada y confundida…y a la vez rogando conocer la felicidad y lograr una familia unida, diferente con la que vivía,  antes de morirme.”

Los sucesos violentos vividos desde la infancia, en la postura de espectador, y más aún si has sido abusada, graban esa impronta de violencia psicológica, emocional, verbal o física en tu mente y tu personalidad se va formando y creciendo dentro de estas formas de vivir y se vuelven casi naturales, por lo que si este trauma no es tratado a tiempo, ya desde la infancia o la pubertad, lo más probable es que repitas el modelo de relaciones violentas en las creciste.

Así vas cayendo en maltratos ya desde el noviazgo, y parece que no te das cuenta porque muy seguramente lo tomas como natural. Si la relación avanza y comienza la convivencia poco durará la aparente calma y felicidad, porque de un momento a otro aparecerán los primeros indicios o muestras de violencia emocional o psicológica. Más tarde , si sigues en este círculo, crecerán los maltratos hasta convertirse en violencia física. Y si logras salir, te repones un poco y pronto volverás a buscar otra relación (porque no puedes vivir sola, te atormenta estar sin un hombre) y por desgracia también volverás a caer en la trampa de otra relación violenta….

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