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Tú estás viviendo en violencia, con violencia, temblando y taladrando tu mente con temores , temores que desgraciadamente se vuelven reales en tu hogar, cuando El llega a la casa, horas después de que llega a la casa, quizás cuando casi se están por dormir…, Tú estás con la incertidumbre de ese ” ahora se levanta y me pega” ” me va a gritar de nuevo..tengo miedo que me pegue fuerte” ” Dios que no me viole..”. Este horror de pensamientos que se suceden por tu mente casi en forma continua desde que está por llegar a la casa, cuando entra y todo el tiempo que está en ella, te están destruyendo.

Todos estos pensamientos de temor, los padecimientos en el cuerpo, ese miedo hecho síntomas en tu cuerpo: temblores, taquicardia, dificultad para respirar, nudos en el estómago, hormigueo en pies y manos, mareos, sobresaltos, etc, etc, un montón de síntomas van sucediendo en tu cuerpo mientras estás “como esperando esa golpiza”.., mientras todas tus células, tus órganos se van enfermando poco a poco, tu mente parece estallar en pedazos, mientras pasan las horas rogando a Dios que El se vaya a trabajar o lo que sea…

En las mujeres abusadas, la amenaza de un ataque y el hecho de que ocurra acarrean un intenso miedo al dolor, al daño físico y a la muerte. La primera agresión graba una impronta de temor que destruye la confianza y la seguridad física, y al percibirse los futuros ataques como imprevisibles e inevitables, se crea un clima de riesgo continuo , de temor y angustia. Y a tal punto este temor es tan avasallador que en algunas mujeres se transforma “en una especie de alivio” cuando saben que la agresión está por comenzar o que ya ha comenzado, por qué? porque para ellas termina la tortura de “esperar que llegue ese momento de agresión” y aguantan porque saben que después el otro se calma.

Viven con la horrible experiencia de sentir que su seguridad y su futuro están  bajo el dominio del otro, y estos sentimientos a veces duran semanas, meses y años también, viviendo en clima de amenaza permanente. Lo terrible de este miedo constante es no poder predecir cuándo se va a dar la agresión, ni la intensidad de la misma, ni la razón por la cual va a suceder.

Estaba sentada cosiendo unos botones de su camisa, cuando el golpe de la puerta me sobresaltó. Me asusté y mi corazón comenzó a latir más rápido..El había llegado. Ahora ya no sabía si me venía a gritar o tirar de mi pelo, o darme una cachetada.., todos los días la misma inseguridad, el mismo miedo, los mismos síntomas en mi cuerpo. Mi cara ya reflejaba diez años más de los que tenía y mi apariencia era de una mujer enferma, ya no tenía ganas de arreglarme, de pintarme, ni siquiera de vestir la poca ropa decente que tenía; vestía todo el día con ropa gastada, regalada por alguna vecina, con zapatillas casi rotas.., mi pelo siempre atado y casi sin brillo, todo mi ser era temblor y ese miedo desgastaba mi vida por dentro y por fuera.  Así estaba dentro de casa, cuando llegaba los pensamientos martillaban mi mente por la incertidumbre de no saber cuál sería su reacción ese día…  -” que hacés ahí sentada?” me dijo gritando -, “estoy cosiendo los botones de esta camisa..”, El me interrumpe como siempre ” siempre tirada, mirá lo que sos! un desastre!, cada día estás peor! mejor que hayas preparado la comida porque si no…. tengo hambre!! ” –  , no sabía qué hacer, si levantarme e ir para la cocina o seguir sentada esperando que saliera del baño y servir la comida, un sudor frío corría por mi cuerpo casi temblando que esperaba esa mano pesada sobre mí…, sus ojos estaban vidriosos y bastante rojos…era seguro que en un rato o en unas horas empezaría a pegarme con cualquier excusa….”

En este caso , como el que muchas mujeres están viviendo, se mezclan la crueldad mental como amenaza que tarde o temprano se hará realidad con la violencia física.

Estar viviendo con la amenaza explícita de violencia, como también en los casos que es implícita, va despedazando la autoestima y creando una esclava del maltratador.  La mujer , viviendo en esta tortura, se da cuenta que su pareja llega tensa o enojada ( o bien bajo efectos de alcohol o drogas…) , y sus experiencias le hacen sentir que se avecina una golpiza. Incluso se dan casos de mujeres que no han sufrido violencia física, pero que la ira que desatan sus parejas contra ellas , les da la horrible sensación de que en cualquier momento les van a pegar.

Además de sentir el miedo al peligro físico, a los golpes, heridas, etc., estas mujeres sienten también temor por su integridad psíquica, sienten la destrucción inminente de sus mentes, miedo a los cambios radicales en sus pensamientos, sienten que  podrían “perder la cordura”.  Sienten susto por la imagen que ven de si mismas, en decadencia continua, consecuencia del proceso de degradación impartido por su pareja gradualmente. Este miedo surge tanto en mujeres abusadas emocionalmente como físicamente.

Este miedo que están viviendo estas mujeres( como Tú quizás que estás leyendo ahora ), incluye un terror periódico e intenso al sentir que sus vidas corren peligro. Sienten ansiedad cotidiana por los presagios de violencia  y lo imprevisible que podría ser, pensando en cómo , cuándo, y si la lastimará, etc…, y así también se va despedazando su bienestar emocional.

El temor a la violencia, de cualquier índole, es violencia emocional, porque niega a la persona la oportunidad de tener una vida sana, y la mujer lo vive como momentos traumáticos y dolorosos.  Vivir con esta sensación de miedo en forma casi perpetua o periódicamente, en forma intensa, es abuso , es violencia emocional y es necesario salir de este círculo de enfermedad.

Tú debes cambiar esta vida de tortura mental y/o física, pues Tú vales , vales mucho como persona, necesitas valorarte y verte bien, sentirte bien, transmitir a tus hijos bienestar y seguridad. Debes pedir ayuda si ya estás “casi enterrada” en esta situación, no esperes más, no aguantes más, no calles más…, levántate y pide ayuda, ayuda profesional, de instituciones, de la justicia. Tienes que salir de ese lugar. Puedes hacerlo.., el camino quizás no es tan fácil ni tan rápido como algunos lo dicen por ahí…hay que trabajar en esto y sin tregua. Por ti misma.

ERRADICANDO LA VIOLENCIA EMOCIONAL, PSICOLÓGICA Y FÍSICA DE LA PAREJA Y LA FAMILIA.

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