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Entradas etiquetadas como ‘recuperar autoestima’

Lastimarme y sangrar para aliviar el maltrato Autolesión y violencia física y psicológica

La convivencia con un maltratador , donde la violencia psicológica y física se instaló hace tiempo, pasando años incluso soportando maltratos, puede desencadenar en la mujer la autolesión como forma de “huir de ese infierno”, y conseguir ese escaso momento de alivio que logra instantes después de lesionarse.

“Después de aquella discusión, El me pegó muy fuerte en mi pierna que quedó amoratada, también me empujó contra la pared y cuando caí me levantó y me pegó en la cara. Yo intenté pegarle y agarró mi mano apretándola fuerte, casi quiebra mis huesos, y la dió contra la pared dejando mi mano roja y con mucho dolor…Lloraba de dolor y bronca, casi no podía hablar , ni gritar , ni nada…

El se fue de la casa dando un golpe a la puerta, y yo empecé a temblar de rabia y un impulso de energía muy fuerte salía de adentro de mí, se nubló mi vista y lo primero que agarré fue un cuchillo que estaba ahí en la mesa..y me corté en el brazo que empezó a sangrar mucho, y como casi no sentía mi mano que El casi me quiebra, corté un poco en la palma y no me dolió, pero sí la sangre salía sin parar y se hizo un charco de sangre en la mesa..

Minutos después de sangrar mi mente parecía “irse” de mí.., me invadió una extraña calma y dejé caer mi cabeza sobre la mesa. Al rato empezó a doler el corte de la mano…y reaccioné cuando escuché la voz de mi hijo de 8 años que me llamaba. Enseguida me levanté y envolví mi mano con un trapo y limpié como pude para que no vea la sangre…” (más…)

SER LIBRE DE VIOLENCIA.BASTA DE SOPORTAR!!

SALIR DEL CÍRCULO DE VIOLENCIA. LA IRA Y EL MIEDO COMO MEDIOS PARA RECUPERAR TU CONTROL

Viviendo en un torbellino de violencia psicológica y física , instalada de hace tiempo en tu pareja ,es un hecho que algún momento “el tomar conciencia” te haga “dar cuenta” de todo lo positivo que has dejado de lado en tu vida, canjeándolo por maltratos y oscuridad.

Esto conlleva a que afloren emociones encontradas, tales como la ira o el temor, que muchas veces producen un torbellino de energía que te expulsa hacia afuera del círculo de violencia en tu pareja. Claro que en este nuevo camino que se nos abre, podemos ir y venir, querer salir y luego dar algunos pasos para atrás, pero sería normal en una mujer conviviendo “por años” con un abusador.

Pero también estos sentimientos y emociones que son fuertes, como la ira y el miedo, producen cambios radicales que podrían llevarte por el camino errado, donde no te controlas y hasta puedes llegar a estar en el límite, a un paso de cometer un homicidio, o bien dejando tu mente “en blanco” y pudiendo terminar con la vida de tu abusador.

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Entonces debe haber un equilibrio, y una condición importante: saber encauzar estas emociones como fuerzas positivas que te lleven camino fuera de la espiral de violencia, y asimismo funcionen combinadas en pos de lograr la separación de tu pareja maltratadora.

“Esa noche ,como miles que había vivido, El estaba pateándome después de tirarme al piso, sentía dolor y miedo, pero en unos segundos ese miedo de transformó en temblores en mis brazos , mis músculos se tensionaban cada vez más, hasta que el odio hacia El se apoderó de mí.., me levanté como pude y agarré fuerte una tijera que estaba en la mesa y me tiré encima de El…


Creo que llegué a lastimarlo en su brazo, pero no lo recuerdo bien, sólo recuerdo que me tomó fuerte de mis brazos y me empujó para atrás gritándome. Pues yo grité más fuerte amenazando con matarlo si me seguía pegando..
El salió de la casa insultádome y amenazando con matarme la próxima vez que lo tocara…
Esa vez, caí sentada , exhausta , en el piso, y sentí una especie de pseudo alegría , como un triste y a la vez orgulloso sentimiento de victoria momentánea…” (más…)

Ansiedad, miedo. Controlar tu vida, caminos para la sanación

“Ese día, hace diez años atrás, estábamos invitados a un almuerzo de fin de año en la oficina. Habían reservado un salón mediano en un lindo hotel, en un tercer piso.

Días antes en mi mente corrían imágenes de cómo sería este lugar, si tendría ventanas, si sería muy grande o pequeño, cómo llegaría hasta allí, si subiríamos por ascensor, etc, miles de imágenes y todas terminaban mal, con un ataque de ansiedad, todo se volvía gris, y trataba de escapar corriendo.

Cuando llegó el día, era obligado asistir, yo estaba medicada meses atrás, sin embargo desde la mañana tomé varios tés de hierbas para tranquilizarme, y cercana la hora de partir ingerí el doble de medicación ansiolítica. Me sentía con mi cabeza aturdida y con sueño.Sin embargo al llegar al hotel para el almuerzo , mi corazón comenzó a palpitar, me respiración se entrecortaba y una sensación de susto me atrapó al entrar.

Tomé otra pastilla, con excusas esquivé el ascensor y subí por las escaleras, cuando un compañero se adelantó y quedé sola, bajé rápido hasta la planta baja y me puse a hacer algunos ejercicios de respiración, mientras se acercaban a mí empleados del hotel preguntándome si estaba bien.

Después de unos minutos, diez tal vez, me  había parecido un siglo que estaba por ahí parada o caminando, disimulando mi miedo, mi malestar; y ya casi con pocos reflejos y reacción, subí por las escaleras hasta el salón donde todos ya estaban comenzando a almorzar…

Me sentía torpe, respondía como autómata a las preguntas de compañeros y jefes que deseaban saber cómo estaba.., así pasó este almuerzo donde a pesar de estar casi adormecida por la medicación, una sensación de alerta y nerviosismo me acompañó durante todo ese almuerzo, que lejos de disfrutarlo, lo viví como un martirio interminable…”

Todas la personas podemos decir que sabemos lo que es sentirse preocupado, nervioso o asustado. Estas serían molestias circunstanciales normalmente, sin embargo llegan a incapacitar a la persona cuando se transforman en crónicas, y pueden impedir hacer lo que uno quiere en realidad.

Existen algunas corrientes que dicen que la ansiedad generalizada, el pánico, se presenta como una enfermedad psicológica sin curación total, hablando de sólo mantenerla controlada, ya que , cuando se logra superar y volver a tener una vida normal, los síntomas pueden volver a surgir ante una situación de tensión tiempo después. (más…)

Identidad Ausente:”Pégame pero no me dejes..” Tu Autoestima destruída

 

 

Muchas veces nos encontramos en tal situación de violencia instalada y dominante de parte del abusador, que paso a paso vamos destrozando nuestra personalidad, nuestros valores. Quedamos atadas y “ciegas”, tanto que llegamos a decir frases como “no importa si me empuja o me pega, no quiero que me deje..”, esto es totalmente triste y da fe de una mujer devastada.

“Aquella noche de sábado, El apareció con sus amigos en casa, sin avisarme sin consultarme. Nuestro bebé tenía que dormir pero ese griterío lo despertaba. El quizo que cocinara para todos, era tarde, pero no le importaba, en una hora aproximada estaban comiendo unas simples pizzas, y yo estaba agotada.En sus conversaciones con sus amigos me rebajaba, criticaba la comida, casi no podía decir palabra porque El me trataba de ignorante y estúpida. Nuestro hijo lloraba pues quería dormir, pero El me gritaba que callara al niño que lo atendiera, El no se dignó a ver cómo estaba su hijo. Pasaron unas horas, eran las 4 de madrugada y salía de casa con sus amigos, en realidad salía El también con ellos, y le pregunté si volvía pronto,    pero me insultó y con su cara de odio me dijo que me calle.Golpeó la puerta y salió. Pasaron horas, yo no dormía bien, me despertaba cada media hora sobresaltada, nerviosa y con miedo, quería que volviera y a la vez temía que me pegara o me empujara porque no le gustaba que le pregunte nada… Era ya de día, había sol, cuando me desperté asustada por el golpe de la puerta: había llegado. Vino hasta la cama y se me acercó, olía a alcohol, me agarró del brazo y me llevó casi arrastrando al comedor, me empujó contra la pared y me agarró del cuello, insultándome y gritando que no lo controle, que El volvía cuando quería, que nunca más le pregunte delante de sus amigos.., mientras me gritaba con su cara pegada a la mía ya me estaba ahogando, me soltó, y volvió a empujarme contra la pared…”estúpida, basura!, no me jodas más!”…me dijo, y se fue a dormir. Yo me quedé llorando sentada en el piso, mi hijito despertó y fui rápido a calmarlo para que no lo despierte a El y volviera a empujarme…porque en definitiva yo quería seguir a su lado…”

Probablemente te sientas identificada con este relato, donde tristemente podemos ver a una mujer ya dependiente, esclavizada, menospreciada, con miedo y con sus valores como persona ausentes.

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Los mecanismos por los que los hombres abusadores ejercen control, están muy relacionados con la reducción de la autoestima, la pérdida de identidad, la disminución de la integridad física de la mujer, y una depresión que va debilitando y destruyendo las esperanzas en la mujer. En este estado la mujer pierde capacidades personales y la invalida para enfrentar al abusador.

Al debilitarse la autoestima es fácil creer que probablemente “merecemos el maltrato” , que “somos un fracaso” y que casi no valemos nada.  La degradación, el aislamiento y la “cosificación” que experimenta la mujer, a su vez la convence de que tiene poco valor.

Tal es que , como vemos en el relato arriba citado, la autoestima queda destrozada. El sentimiento de desvalorización producto del abuso, refuerza la creencia de la mujer en que debe aceptar ese abuso. Y muchas veces el abuso mismo provoca respuestas psicológicas que permiten a su pareja continuar o empeorar estos abusos, tales como el abuso físico que destruyen la autoestima y contribuyen en muchos casos, a mantener esa relación perversa.

La reducción de la autoestima deja paso al abusador para ejercer más control. También la pérdida de identidad, la discapacidad física y la depresión son elementos que el abusador utilizará a su favor.

Socavando tu autoestima por tu pareja abusadora, también se produce progresivamente la pérdida de identidad. La constante degradación, maltratos psicológicos y físicos, hunden a la mujer en un abismo en el cual ya no puede identificar quién es. Esta mujer queda más imposibilitada aún ante el maltratador.

Así para poder pensar en encarar una vida independiente de su pareja, tiene que apoyarse en sus habilidades y talentos que forman parte de su personalidad, pero la mujer tan maltratada ya no tiene más acceso a estos recursos, ya que también se pisoteó su identidad y creen carecer de tales destrezas y capacidades. Este proceso se da en forma sutil y con el tiempo, y la mujer suele sentirse muy confundida e inseguras.

Todas estas formas de abuso de poder, se dan en esta red de terror de violencia emocional que padece la mujer maltratada con el paso del tiempo junto a su pareja abusadora.

Lógicamente, repito, es fundamental “ver” reconocer la violencia emocional desde los inicios, y así poner un freno, fijar pautas, ver que se cumplan, o bien terminar la relación. Sin embargo estando ya sumergida en esta situación, busca ayuda legal, judicial, asistencia social, donde estés, no calles, despierta porque no puedes seguir destrozando aún más tus valores, tu vida.

mientras, poco a poco, despierta! y comienza a darte valor, practica tranquila:

Aprender a decir NO. Poner límites, no hacer todo “para agradar”, o hacer cosas que no puedes o que van en contra de tus fuerzas.

Llenar tu mente de cosas positivas.

No te autoreproches, ni critiques, no te hagas responsable por agradarle.

POR LA ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA EMOCIONAL, PSICOLÓGICA Y FÍSICA EN LA PAREJA Y LA FAMILIA.

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Sangrando,Lastimarme para huir de la violencia.Autolesión

“Miraba la sangre correr por mis brazos…, me gustaba, me asustaba, me dolía y me tranquilizaba. Tenía entonces, creo, unos 10 años cuando empecé a arrancar de mis brazos y piernas todas las cáscaras de heridas que querían sanar..pero yo no las dejaba..yo quería verme sangrar, y a pesar de los esfuerzos de mi madre: castigos, guantes, golpes, etc., yo seguía con este ritual que en el fondo me gustaba. Cuando fui adolescente ya casi no me lastimaba, tuve unos años de sangrar menos..bastante menos, quizás encontraba placer en otras cosas… , estudié, trabajé. Pasaron los años y conocí a quien fui mi marido, quedé embarazada, estaba trabajando, dejé las cosas que me gustaban y me hacían bien.., antes del año de convivencia comenzó la violencia, primero psicológica y verbal..entonces volvió a surgir ese gusto , dolor y placer juntos de verme sangrar, otra vez empecé a lastimarme, arrancar las cáscaras y volver a sangrar…, aún embarazada lo hacía ocultándolo a mi doctor , ya que lastimaba mis brazos y mi espalda..Un año después la violencia en casa creció, no pude ni sabía frenar esta violencia psicológica, entonces comenzaron los golpes, discusiones por cuestiones importantes como nuestra hijita, o triviales , por dinero (que él me sacaba de mi sueldo) por que nos dejaba solas, etc. Todas las razones llevaban a los golpes, El volvía a casa drogado y no se le podía hablar…Quería hablarle y tratar de razonar lo que nos pasaba pero era para pegar, marcarme, dejarme moretones en mis piernas, sus dedos marcados en mi cuello, por tirarme contra la pared para inmovilizarme y acercarme su cara furiosa insultándome y maltratando mi mente ya casi destruída, lastimando mi cuerpo, destrozando mi personalidad también gastada por mis propios maltratos, arruinando la mente de nuestra pequeña hija. Desde esos años, algunas veces al año lastimo mi piel y me veo sangrar y sangrar.. esa mezcla de dolor , placer y tranquilidad está dejando marcada mi piel con manchas marrones, cicatrices de heridas que vienen de un corazón y una mente atormentada desde hace más de 30 años…”

 

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Tú que estás viviendo en violencia emocional, psicológica y/o física en tu pareja, sufriendo maltratos mentales y físicos, quizás te sientas identificada con este artículo, ya que es probable que Tú te estés lastimando, mediante autolesiones, heridas que te provocas como otra vía de escape de esta terrible vida, como si esa descarga te tranquilizara, creando erróneamente en tu subconciente un estigma de deshago que en definitiva te hunde más en depresión, y sigue esclavizando tu vida. (más…)

AMENAZA DE ATAQUE INMINENTE.ESPERANDO LOS GOLPES.VIOLENCIA EMOCIONAL Y FÍSICA

Tú estás viviendo en violencia, con violencia, temblando y taladrando tu mente con temores , temores que desgraciadamente se vuelven reales en tu hogar, cuando El llega a la casa, horas después de que llega a la casa, quizás cuando casi se están por dormir…, Tú estás con la incertidumbre de ese ” ahora se levanta y me pega” ” me va a gritar de nuevo..tengo miedo que me pegue fuerte” ” Dios que no me viole..”. Este horror de pensamientos que se suceden por tu mente casi en forma continua desde que está por llegar a la casa, cuando entra y todo el tiempo que está en ella, te están destruyendo.

Todos estos pensamientos de temor, los padecimientos en el cuerpo, ese miedo hecho síntomas en tu cuerpo: temblores, taquicardia, dificultad para respirar, nudos en el estómago, hormigueo en pies y manos, mareos, sobresaltos, etc, etc, un montón de síntomas van sucediendo en tu cuerpo mientras estás “como esperando esa golpiza”.., mientras todas tus células, tus órganos se van enfermando poco a poco, tu mente parece estallar en pedazos, mientras pasan las horas rogando a Dios que El se vaya a trabajar o lo que sea…

En las mujeres abusadas, la amenaza de un ataque y el hecho de que ocurra acarrean un intenso miedo al dolor, al daño físico y a la muerte. La primera agresión graba una impronta de temor que destruye la confianza y la seguridad física, y al percibirse los futuros ataques como imprevisibles e inevitables, se crea un clima de riesgo continuo , de temor y angustia. Y a tal punto este temor es tan avasallador que en algunas mujeres se transforma “en una especie de alivio” cuando saben que la agresión está por comenzar o que ya ha comenzado, por qué? porque para ellas termina la tortura de “esperar que llegue ese momento de agresión” y aguantan porque saben que después el otro se calma. (más…)

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